lunes, 1 de mayo de 2023

 PRIMERO DE MAYO 2023 COMBATIVO Y REVOLUCIONARIO


Con gran alegría después de 13 años de no publicar en este blog estamos aquí contándole sobre la experiencia de ver a los compañeros jubilados de varios sindicatos donde nuestra fuerza tenían presencia como univalle, empresa la garantía, sintra Anchicaya, hospi-clinicas  entre otros como mucha alegria de verlos que aunque ya nos encontramos traspasando la tercera edad algunos siguen firmes con sus convicciones


revolucionarias apoyando este primero de mayo un gobierno amigo el de GUSTAVO PETRO URREGO.

Con expectativas por las reformas que en el momento se encuentran haciendo curso por el congreso y que la derecha corrupta pretende torpedear a cada paso que puede, violando el mandato constitucional del constituyente primario como es la REFORMA A LA SALUD, LA REFORMA LABORAL Y LA REFORMA PENSIONAL.

En este momento se encuentra haciendo su alocución presidencial desde el balcón de la Casa de Nariño donde y como cosa extraña los medios de comunicación manipulados por los grupos económicos colombianos como Santo domingo y Ardila Luler no registran ni las multitudinarias marchas a los ancho y largo del país como tampoco el discurso de nuestro Presidente.

Es claro que con el presidente y sus posturas socialdemócratas no las compartimos en muchas de las decisiones tomadas pero reconocemos en las reformas una margen de ganancia para las inmensas mayorías como son salud de calidad y cobertura primaria para los miles de trabajadores y trabajadores temporales que por muchos años se les han negado un servicio de salud digno.

La reforma laboral también es una piedra en el zapato para los mas ricos de este pais que no quieren compartir sus ganancia con la clase obrera quienes han sido por décadas las generadoras de plusvalía que para en los bancos de los ricos y las grandes multinacionales de este país.

Por otro lado las enormes ganancias que generan los fondos de pensiones privados que hacen grande inversiones con los dineros de los trabajadores Colombianos por esto y mucho mas apoyamos las reformas del gobierno amigo Petro.

No compartimos las ultimas medidas que tomo el gobierno como son cambiar a los ministros liberales y neoliberales de los partidos tradicionales para colocar a otros de los mismos partidos a que estamos jugando compañero Petro?

Y lo que mas nos llama la atencion y preocupacion a un grupo de compañeros que hoy nos reencontramos es que paso con la destitución de la ministra de Salud Corcho que has ahora había defendido como ningún otro ministro las políticas del Cambio para quietarles de las garras de los empresarios de las EPS tan jugoso negocio.

Con estas dudas nos quedamos y seguiremos vigilantes

Postdata: Fue gratificante ver a nuestro viejos compañeros de las barriadas Senador Wilson Arias, a los compañeros de la vieja JR de C saludos y seguimos caminando en la lucha

domingo, 18 de septiembre de 2016


domingo, 3 de enero de 2016


LOS ARCHIVOS DE ´LA OPERACIÓN SIRIRÍ´

Durante décadas, Fabiola Lalinde creó uno de los archivos privados más completos sobre una víctima, en este caso su hijo Luis Fernando, asesinado y desaparecido por miembros del Ejército.
Treinta años han pasado desde que desaparecieron a su hijo Luis Fernando, el mayor de los cuatro que tuvo, y 18 desde que el Ejército le entregó los restos. Durante todo este tiempo, Fabiola Lalinde guardó recortes de prensa, fotografías, expedientes y textos sobre su caso y llenó agendas con información recogida de diversas fuentes hasta conformar lo que es hoy el archivo más completo de la primera ejecución extrajudicial por la que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA responsabilizó al Estado colombiano. Además, el pasado 23 de octubre de 2015 la Unesco lo incluyó dentro del Patrimonio Documental de América Latina y el Caribe.
Fabiola Lalinde creía que las desapariciones “sólo sucedían en dictaduras como la de Chile o Argentina”, y recuerda que su hijo Luis Fernando, un estudiante de último semestre de sociología en la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín y miembro del Partido Comunista Marxista Leninista, le explicó varias veces que él tenía amigos desaparecidos.
Lo que no sospechó en aquella época era la tragedia que se le avecinaba. El 3 de octubre de 1984, Luis Fernando se convirtió en el desaparecido número 329 en el país. Así lo registró Héctor Abad Gómez, en ese entonces presidente del Comité de Derechos Humanos de Antioquia y quien ayudó con el caso.
“Mi hijo trabajaba en la reinserción del Epl. El 2 de octubre se fue a la vereda Verdún, en el municipio antioqueño de Jardín, para ayudar a un guerrillero herido en combate”, recuerda Fabiola. Desde su llegada a la Presidencia de la República, en 1982, Belisario Betancur se acercó a las Farc, al M-19, a las Farc, a la Autodefensa Obrera (Ado) y al Ejército Popular de Liberación (Epl) para unas posibles negociaciones de paz. En marzo de 1984 se firmó el cese al fuego con las Farc y el 23 de agosto con los demás grupos subversivos. (Ver: Acuerdos de cese al fuego entre 1984 y 1986)
Pero el archivo de Lalinde muestra que en zonas como Verdún las operaciones contrainsurgentes adelantadas por las Fuerzas Militares no cedieron. La prueba de ello fue la desaparición de Luis Fernando. Campesinos del lugar le contaron a Mauricio Lalinde, otro hijo de Fabiola, que habían visto a un hombre con las características de su hermano capturado por tropas del Ejército.
Parte de los registros del archivo de Fabiola Lalinde. Foto: cortesía familia Lalinde.
“A las 5 y media de la mañana del 3 de octubre un encapuchado lo cogió y lo colgó en una pesebrera hasta las 8. Luego lo amarraron a un árbol a todo el frente de la escuela, cuando los niños estaban entrando. La gente lo vio muy golpeado, botaba sangre, y asegura que los soldados le pegaban patadas. A las 6 de la tarde lo montaron en un camión del Ejército con rumbo desconocido. De ahí en adelante, los militares siempre aseguraron de que había un NN alias ‘Jacinto’, del que primero dijeron que había muerto en combate y luego que había sido dado de baja por intento de fuga”, recuerda Fabiola.
La información que recopiló la familia Lalinde sobre el Batallón Ayacucho adscrito a la Brigada VIII del Ejército, unidad militar responsable de ese crimen, le sirvió a Fabiola para concebir lo que luego ella llamó la Operación Sirirí. “Los militares hicieron la Operación Cuervos para desaparecer a Luis, entonces yo me inventé mi propia operación. De niña, mi papá me decía que yo era un Sirirí y cuando le pregunté el significado, me respondió que era un pájaro muy insistente que defendía a sus crías de los cuervos sin matarlos”, detalla la señora.
Su archivo personal comenzó a construirse en noviembre de 1984, cuando decidió anotar todo lo que ocurría sobre su hijo en una de las libretas que tenía de cuando trabajaba en los almacenes Ley. En ella, y en muchas más a través de los años, fue registrando los eventos más importantes, como cuando Abad Gómez envió el caso a la CIDH en 1985 (lea la resolución de 1988), su asesinato a manos de paramilitares, las decisiones judiciales que se fueron tomando en el caso de Luis Fernando, los inconvenientes con las exhumaciones y los hechos que muestran cómo nadie ha sido culpado por esta ejecución extrajudicial, a pesar de las pruebas existentes.
A las madres que ha conocido durante los últimos 30 años y que viven casos similares al suyo les recomienda que escriban todo en una libreta y guarden los documentos que vayan consiguiendo. “Si yo he sido capaz de hacer esto, que no tenía experiencia, que creía en el Estado y que enfrenté la cárcel y el exilio, los otros pueden alentarse”, dice. El archivo de la familia Lalinde es una de las documentaciones privadas más completas sobre una víctima, por eso decenas de académicos lo han consultado desde 1998.
Acto de desprendimiento
A finales de octubre de 2014, Fabiola decidió entregarle una copia del archivo que tiene en su casa al Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), entidad que, de acuerdo a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, es la encargada de recopilar y preservar todos los archivos que evidencien las graves violaciones de los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario. Su deber fundamental es con la información institucional, pero también con los archivos privados de las personas u organizaciones que los entreguen voluntariamente.
Parte de los registros de Fabiola Lalinde. Foto: cortesía familia Lalinde.
“Hay tanta memoria dolorosa reunida en torno a la operación Sirirí: memoria del coraje y la constancia de una madre emblemática, memoria de la persecución a la que ella y su familia fueron sometidos [...] Es lección de muchas cosas, pero también una apuesta muy constructiva por la colaboración entre la memoria y la justicia”, afirmó Gonzalo Sánchez, director del CNMH, durante el recibimiento del archivo de Fabiola.
Parte de esa apuesta se convertirá un documental con la historia de Luis Fernando que debe producirse antes de que termine 2015 y proyectarse en todas las salas de cine del país, en colegios y escuelas, como le ordenó el Consejo de Estado al Ministerio de Defensa en octubre de 2013. El cortometraje lo hará el CNMH. (Ver sentencia)
Antes de entregar una copia, Fabiola expresó que su requisito era que “lo hicieran circular, ojalá digitalmente y entre la gente joven, para que conozcan la historia”. Su petición de subirlo a la web es porque teme que “lo elimine cualquier gobierno que siga” o que los militares borren la información, como asegura que sucedió con varios papeles que quemaron en la Brigada VIII, relativos a Luis Fernando.
El archivo privado consta de cartas dirigidas a la Procuraduría, Fiscalía, Medicina Legal, Defensoría y a muchas más entidades del Estado, que reflejan la insistencia de la familia Lalinde para que atendieran su caso; también contiene los documentos relativos al proceso de búsqueda de Luis Fernando, recortes de prensa, textos elaborados a máquina y a mano durante los últimos 30 años, y de fotografías de la exhumación.
La decisión de entregar toda esta documentación va por la misma línea de la política pública de manejo de archivos de derechos humanos y derecho internacional humanitario que está construyendo el CNMH. En la semana en la que Fabiola decidió entregar una copia de sus documentos, esta entidad estatal difundió un primer borrador con los elementos para conservar esta clase de archivos.
“El acopio de archivos siempre pretenderá hacerse por medio de copias fidedignas, garantizando que los propietarios o competentes mantengan la tenencia y la responsabilidad de los archivos originales y de manera íntegra”, se aclara en el informe. Además, el CNMH pretende que la preservación sea más virtual que física. (Vea el informe)
Fabiola entregó una copia de su documentación privada sin conocer esta propuesta de política pública, pero afirma que lo hizo porque “confío en el Centro de Memoria Histórica. No es un asunto de partidos que dependa de las alcaldías, sino un equipo interdisciplinario”.
La confianza es la base para conservar los archivos privados. Así lo asegura Patricia Linares, abogada asesora del CNMH: “Toda esa documentación como la de Fabiola u otras personas u organizaciones puede significar la reconstrucción de la verdad de lo que ha pasado en más de 50 años de conflicto, especialmente en los procesos judiciales donde no hay una prueba reina”.
Linares asegura que la historia de otros países ha demostrado que estos archivos son más vulnerables cuando se acerca un proceso de paz porque muchas partes no querrán que sus verdades se conozcan. Por eso la importancia de decidir qué entidad los preservará. “Hay desconfianza de las víctimas frente al Estado, con el agravante de que el conflicto continúa. No había legitimidad en ninguna institución para ser depositario de semejante confianza. El Legislador lo tuvo en cuenta y por eso en la Ley 1448 de 2011 (De Víctimas) le da esa tarea a un ente autónomo, como el Centro de Memoria Histórica”, señala Linares.
Memoria, confianza y verdad es lo que está en juego con los archivos tanto públicos como privados y en medio de todo está el dolor de las víctimas. “La denuncia permanente me ha ayudado a aliviar mi dolor. Aunque documentar lo sucedido duele mucho, sirve para que la muerte de un ser querido no sea en vano, para que él no se muera del todo”, concluye Fabiola.

sábado, 2 de enero de 2016



Por Fabiola Calvo Ocampo*.
Jairo Calvo Ocampo (Manizales, Caldas, 26/03/194/9. – Bogotá, 15/02/1987), defensor de los derechos de los sectores populares, estratega militar, comandante del Ejército Popular de Liberación (EPL) y la Coordinadora Nacional Guerrillera, miembro del Comité Ejecutivo Central del Partido Comunista de Colombia Marxista Leninista (PC-M-L de C), firmó junto a su hermano Oscar William en 1984 los acuerdos de Cese del fuego y Diálogo Nacional con el gobierno de Belisario Betancur. Abogó en ese momento por una apertura democrática y ambos presentaron por primera vez al país la propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente.
El nombre de Jairo apareció en los periódicos en 1975 cuando la IV Brigada de Medellín dio a conocer la identidad de Lucho, un joven de 25 años, juzgado en ese momento por un Consejo Verbal de Guerra.
Porque en este país, otrora consagrado al Sagrado Corazón de Jesús, han pasado hechos “raros”, antidemocráticos, nada conciliadores, guerreristas, y ese era el momento.
Jairo Calvo fue desaparecido durante 35 días y luego de la búsqueda por parte de su madre pastora y la movilización social que se produjo en varias ciudades, apareció en el Batallón Bomboná de la IV Brigada.
Fue llevado a Consejo Verbal de guerra, bajo el gobierno del liberal Alfonso López Michelsen, junto con 63 personas militantes y amigos de la organización y otras que nada tenían que ver con las acciones subversivas. Preparó una defensa política en la que de acusado pasó a  acusador del sistema:

“Señor Presidente, Señor asesor jurídico, Señores vocales, Señores secretarios, Señor fiscal, Respetables doctores de la defensa, queridos compañeros sindicados: como en esta sala a través del expediente y en boca del señor fiscal, se han proferido insultos contra los revolucionarios, yo, un revolucionario, me veo en la obligación de aclarar ciertas cuestiones, que se han dejado de mencionar.

El señor fiscal hablaba de la actual descomposición social del Estado colombiano, hablaba de la actual situación de violencia, que recorre los campos y las ciudades de esta patria, pero se abstuvo de mencionar las causas del origen histórico de esta violencia y de esta descomposición social. Estamos de acuerdo en la descomposición social del Estado colombiano, así también de la actual situación de violencia; pero vamos un poco más allá y vamos a hablar un poco del origen histórico de esta violencia, así como de las causas y los culpables de ella. ¿Estamos de acuerdo en que hay que condenar a los culpables de esta violencia? Sí. ¡Y que hay que castigarlos! Sí, pero también tenemos que decir muy clarito cuáles son los culpables de esta violencia.
No es la primera vez que a un revolucionario se le plantea el problema de la comparecencia ante un tribunal militar, que ha de juzgarlo por el presunto delito de rebelión, como es el caso, y no de asociación para delinquir como quieren hacerlo aparecer”.

La defensa política se convirtió en un documento de estudio para revolucionarios, en un referente sobre los abusos del poder que circulaba de mano en mano. Y mientras el Consejo Verbal de Guerra se desarrollaba en Medellín, diferentes organizaciones sindicales y populares promovían manifestaciones en su contra. Simultáneamente los presos políticos, liderados por Jairo Calvo, desde la cárcel La ladera, lanzaban llamamientos políticos entre ellos “Una condena de antemano preparada”. Condenado en primera instancia, en un acto que contravenía la propia justicia, junto a doce de los juzgados, fue trasladado a medianoche hasta Buenaventura, océano Pacífico en el Valle del Cauca, para salir encadenado en un barco carguero hacia la Isla Gorgona.
Pasado un año, el presidente levantó el Estado de Sitio, Jairo regresó a la clandestinidad y meses después asume la comandancia del EPL, cargo desde el que trabajó por la unidad de revolucionarios y demócratas y promovió junto a Álvaro Fayad y otros, la creación de la coordinadora Nacional Guerrillera.
En 1986 Ernesto inicia su trabajo internacional: Cuba,  Vietnam, Libia, El Salvador. Participó en la Segunda Conferencia de la Coordinadora Nacional Guerrillera el primer semestre del año, en territorio de influencia del ELN. Luego participó en una cumbre comandantes de la Coordinadora en Cuba con la presencia de Carlos Pizarro, Antonio Navarro, Manuel Pérez, José Aristizábal y Carlos Franco. Luego comparte la decisión de expulsar al grupo Ricardo Franco de la Coordinadora tras el asesinato de 158 integrantes de esa organización.
Entró al país  el domingo 18 de enero con un documento venezolano, luego de hacer la ruta La Habana- Trinidad y Tobago-Aruba-Barranquilla- Bogotá.
Realizó tareas en Bogotá y el 15 de febrero de 1987, acompañado de una persona de su equipo, Medardo Correa fue asesinado luego de ser torturado. En declaraciones a la revista Semana, el General Oscar Naranjo declaró haber participado en ese operativo. Su muerte, que no fue en combate, sigue en la impunidad.

Así terminó su defensa política ante el Consejo de guerra en 1975:

“En esta situación, nosotros los revolucionarios no somos quienes fomentamos el desorden, ni mucho menos los culpables de la crisis del capitalismo, somos, eso sí, actores conscientes y consecuentes.

Si luchar contra la miseria, la explotación y la represión y luchar por la libertad… Si esto es delito, sí somos culpables.

Si decir la verdad y señalar a los culpables de los males de la humanidad, si eso es un crimen, sí somos culpables…

Pero, si por el contrario, ser patriota, amar al pueblo y luchar por sus intereses es la tarea grande, noble y sagrada, insoslayable de todo colombiano, no podemos ser culpables. Tenemos la conciencia tranquila y estamos seguros de nuestra inocencia y no pedimos clemencia, ni perdón, no renunciaremos a la decisión de dar nuestra propia vida al servicio de los intereses del pueblo.

La vida, señores, para un revolucionario consecuente, no tiene otro sentido, no tiene otra significación distinta a elevarla enteramente, sacrificarla cuando corresponda por los intereses y la causa del proletariado. Nuestro principio moral supremo es vivir por el pueblo y morir por el pueblo, por eso los revolucionarios no piensan en el sacrificio aun cuando en ello esté comprometida su propia vida”.

En el testimonio novelado “Hablarán de mí”, en el capítulo “Ya nos conocemos General”, puede leerse:

“La vida de Ernesto fue cincelada con la experiencia, la relación con viejos amigos que militaban en organizaciones diferentes a la suya, los viajes al exterior, la vida entre los campesinos, el trasegar por la ciudad, los contactos con los comisionados de paz del gobierno, las lecturas y sus sentimientos como padre, hijo y hermano. Su elevada calidad humana y profundas convicciones, lo llevaron a acciones sublimes y actos enérgicos más nunca, despiadados. Durante los últimos años mantenía su sarcasmo y de su lucha fue dejando la ortodoxia para abrir paso a un pensamiento plural. Sabía que no había otro camino, pero al zafarse de los moldes ganaba en todo el movimiento a unos y dejaba a otros que sumergidos en su propia miopía perversa, o convencidos de que perderían poder en su organización y un estilo de vida, no admitirían cambios.

Como sucedió en la historia de Mario Benedetti entre Pedro y el Capitán, Pedro murió pero el Capitán no supo de su boca ni una sola dirección, ni un solo nombre. El General quedó derrumbado, se encerró y tiró como fiera enjaulada cuanto encontró a su paso. Él seguía vivo y sabía el peso que tendría el resto de su vida porque en el fondo, su honor militar quedaba cuestionado: había asesinado a un hombre, ese hombre no murió en combate, y el hombre que acababa de morir, no había muerto:

Artífice de una ráfaga de nobles sentimientos, sembrador de ilusiones
y cazador de esperanzas. Cegaron su existencia y se escucharon voces desde la montaña andina; brotaron semillas de libertad y el viento las esparció… El viento, el viento…”

* Fabiola Calvo Ocampo es politóloga, periodista y escritora. Directora del programa Ni Reinas Ni Cenicientas de Canal Capital y coordinadora de la Red de Periodistas con Visión de Género.

+ Ver otras publicaciones de: Fabiola Calvo Ocampo
* Fabiola Calvo Ocampo es politóloga, periodista y escritora. Directora del programa Ni Reinas Ni Cenicientas de Canal Capital y coordinadora de la Red de Periodistas con Visión de Género.
+ Ver otras publicaciones de: Fabiola Calvo Ocampo

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Hasta hace un año muy pocos sabían de la existencia del Partido Comunista de Colombia --Marxista Leninista--, orientador del EPL. De pronto, su secretario político, Oscar William Calvo, comenzó a dar declaraciones a nombre del EPL y hoy es el negociador oficial de este grupo. SEMANA quiso oír su versión sobre los últimos acontecimientos.
SEMANA: ¿Qué tuvo que ver el EPL con el asalto a los corredores de bolsa?
OSCAR CALVO: Nada. Entiendo que fue el PLA y este grupo no es ni ha sido del EPL, ni del PCC-ML-. Nosotros no aceptamos ni compartimos el anarquismo ni el terrorismo.
S.: Pero ustedes secuestran...
O.C.: En la actualidad sólo tenemos cinco secuestrados. La retención de personas la hacemos con un criterio político y financiero (reaccionarios ricos), pero ésta no es nuestra actividad principal, ya que somos un partido político que actúa y tiene presencia en todas las expresiones de la lucha de clases. El EPL no es sino una parte de nuestro partido, su brazo armado.
S.: ¿Cómo entienden ustedes el diálogo nacional?
O.C.: Ante todo, estamos en desacuerdo con quienes piensan que la reforma política es solamente una reforma electoral y de estatutos de partido. Creemos que debe ser la conquista de derechos democráticos para el pueblo. Es ganar la posibilidad real de participación popular en la vida política del país. Planteamos una reforma constitucional que incluya: la restitución del papel de constituyente primario del pueblo. La incorporación de los derechos políticos del pueblo a la Constitución y a la vida regular del país. Esto implica garantías a la libre expresión, la movilización, la organización, la asociación, la lucha política, etc. Y por último, un elemento esencial de estos derechos políticos es la validación en toda su expresión del derecho al sufragio universal.
S.: ¿Qué buscan ustedes de estas negociaciones?
O.C.: Buscamos una apertura democrática para enfrentar el peligro del advenimiento del fascismo, pero no confiamos que vaya a ser el Parlamento el que esté en posibilidades de hacer una reforma política. Fundamentalmente debe ser una conquista de la lucha popular.
S.: ¿A través de qué mecanismos se llevaría a cabo la reforma?
O.C.: Por intermedio de la decisión directa del pueblo, bien sea por una Asamblea Constituyente, por un plebiscito o por un referéndum. Esto conducirá a una definición de cambios políticos, económicos y sociales en Colombia.--

lunes, 19 de octubre de 2015

PARA NOSTROS LOS DINOSAURIOS DE LA REVOLUCION DE LOS 80' ESTA MUSICA FUE EL ASICATE PARA SEGUIR ADELANTE APEZAR DE LA REPRESION Y LA VIOLENCIA QUE HEMOS TENIDO QUE ENFRENTAR A ESTE REGIMEN ANTIDEMOCRATICO..HOY TE RECORDAMOS CAMARADAS