miércoles, 7 de abril de 2010

RECORDANDO.....

Hoy llega hasta mi el recuerdo de los años 1984 a 1990; años que solo podría catalogar como maravillosos, y no solo por la vitalidad que me acompañaba, no, eran maravillosos por que fueron los años en los que me “construi” como mujer, y lo importante fue que en dicha construcción no solo participo mi familia yo fui una de las afortunadas que en su adolescencia tuvieron la oportunidad de conocer el proyecto político que representaba la J R de C.
Y en tal sentido y haciendo honor a los momentos vividos tengo que referirme a las enseñanzas no de tipo moral que prohibían y cohibían sin justificación, a mi se me formo en la disciplina, en el compromiso en la lealtad, pero se me formo con el amor por el compañero, por el respeto por el camarada, por la admiración por los compañeros de la células, por lo que implicaba asumir una tarea. Recuerdo que lo más ansiado era el sábado de reuniones en la sede de Sintraemdes, o en staralfa, pero no era tan solo el momento de compartir la “chocolateada” era también el momento de presentar los informes de lecturas individuales, y la proyección de tareas de cada núcleo, era el momento del encuentro con la negra María Eugenia, y su comprometida familia, con Claudia, ful( pirispispispis), Josecito, Fernando, Wilmar, Ulises, Richard, Guayupe, Fabiolita, Ever Hans, el Flaco, en fin la lista es grande.
Era el momento de rendir informes y asumir tareas, de encontrarnos incluso con los hijos de los compañeros que asistían a la escuela, en donde se compartía con ellos cuentos distintos a la tradicional caperucita roja, era el momento de formar en valores pero no en los valores de la tradición cristiana, eran los valores que nos llevaron a formar una gran familia y el resultado salta a la vista han pasado veinte años y tan solo con recordar se me hincha el corazón, y entre nosotros parece que el tiempo no transcurre aún hoy recuerdo las múltiples manifestaciones de amor, de solidaridad de lealtad, eran tiempos difíciles y había que enfrentar “la plaga” y sin embargo, siempre había una sonrisa diciendo “adelante compa”. Muchos de nosotros conocimos en la J el primer amor, y sin embargo ni siquiera la ruptura de pareja impedía que se realizara el trabajo con ahinco.
Si hoy tuviera que decir que fue lo más importante para mi vida, respondería sin temor a dudas que la formación: aprendí de cada uno un valor distinto pero admirable, aprendí que de nada sirve la individualidad, que para construir hay que hacerlo en colectivo, aprendí que el dolor compartido es menor, o mejor que la unidad fortalece, aprendí que hay que respetar pero ante todo hay que amar, y también aprendí que la muerte es una etapa mas de la vida, pero que el desencarnar no es nada frente a los momentos vividos, en la J perdí muchos “hermanos” muchos compas que aun hoy viven en mi, perdí a Josecito ese flaco alegre, alborotado, que nunca faltaba a una tarea sin importar si tenia que atravesar la ciudad a pie, que siempre andaba con un libro incluso el mismo día de su muerte leía el diario del che y se emocionaba tal vez por que se reconocía en muchas de esas paginas, perdí a Richard al alegre Richard o al flaco del norte (calima) pregonero de las marchas por excelencia y responsable de las “tomas de buses” para compartir el periódico Revolución; Perdí a Ever Hans, el amoroso, que aun cuando tarde pero no faltaba a los compromisos, el hermano que siempre estaba cumpliendo con nosotros y asumiendo en su casa el papel de hermano mayor; Ever mi flaco fue mi compañero, mi cómplice, mi amigo, mi excusa para salir de casa, hoy más que nunca mi gratitud y admiración para vos, te fuiste en un momento en el que yo aún dependía afectivamente de vos; se fue de nuestro lado Diego, este hombre que no solo era mi compañero, que se convirtió en el hermano que no tuve, en mi consejero, en mi guía, en mi diario en ti quedaron consignados mis recuerdos, mis dudas, mis temores, siempre me veías como una “CULICAGADA” y así me llamaste. Y si las muertes de cada uno fue absurda hoy diremos que no fue vana, entregaron sus mejores años y murieron tras un sueño colectivo, un sueño que vive en cada uno de nosotros, y que a la vez ha sido sembrado en nuestros hijos y estos a su vez harán lo mismo con los suyos, por lo tanto tenemos garantizado que cada vez la semilla de los hombres comprometidos con la vida siga germinando.
Hoy retumban en mis oídos las notas de la Internacional, y con el Vivamos todo unidos….. los invito a no perder este espacio a alimentarlo a fortalecerlo y a vos mis agradecimiento por la oportunidad que nos diste creándolo.

Un Fuerte Abrazo de esos que solo nosotros sabemos dar.

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